Madre Primeriza - Lo que ocurre cuando te enamoras perdidamente
TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE TI
Mentiría si dijera que me sorprende sentir lo que siento, o que este amor no es tan grande como lo imaginé. Es por eso que este post es tan premeditado como honesto.
Como una adolescente quinceañera me descubro ante la
evidencia y confieso que me veo reflejada en la letra de cada canción de amor
que escucho. Tengo un repertorio de tópicos ñoños que se cumplen al milímetro
cuando pienso en ti.
Mis canciones favoritas, las de antes, las de ahora y las de
siempre, todas esas que hablan del amor, todas hablan de ti. Suenan los
primeros acordes de un tema que he escuchado mil veces y que antes me transportaba
a otros tiempos, otros amores, amores que vendrían tal vez…pero ahora, de
repente, comprendo que esa canción habla de ti. Incluso antes de que llegaras,
ya hablaba de ti. Y en realidad solo soy una madre más enamorada de su bebé,
que quiere dar las gracias a la vida porque hayas llegado a ella. Porque cada
mañana me regalas las mejores vistas de Madrid.
Seguramente todas las Madres Primerizas tienen la sensación
de que la llegada al mundo de su hijo las ha transformado. Mi caso no es distinto.
Sin duda mi hija ha movido los cimientos de mi vida. Antes pensaba que para alcanzar
la felicidad necesitaba hacer más grande mi mundo. Construir y construir para
mover fronteras, obsesionada por derribar muros, y que día a día, empujón a
empujón, mi universo se expandiera para que entraran en él más cosas,
materiales e inmateriales, más de lo último aunque también lo inmaterial puede
ser superfluo. Convencida de que esta
filosofía de vida era sana y necesaria para mi, agitaba una y otra vez mi bola
de nieve de cristal esperando ver caer los copos en una dirección diferente. Sin
lograrlo como a mi me hubiera gustado, me frustraba tan a menudo, que he tenido
grandes inseguridades. Hasta el día en que naciste y me robaste el tiempo.
Hoy mi mundo es pequeñito, diría que más sencillo que nunca,
y al mismo tiempo más completo de lo que nunca fue. Tu mirada, tu sonrisa, tu
olor, tus balbuceos, no hay nada más simple y que me pueda hacer más
feliz. Como cantaba Joe Cocker: “You are
so beatiful to me. You´re everything I hope for. You're everything I need”. O
trayéndomelo al producto nacional en la voz de Antonio Orozco: “No hay más
ilusiones que tenerte, más riquezas que quererte, no hay un pobre más pobre sin
ti… No hay más”.
En el último post de 2015 me lamentaba de haber vivido el
año más “toca pelotas” de mi vida. Ahora, con mis ojos de madre, escribo el
último post de 2016 sabiendo que este año ha sido el más especial e importante de mi vida.
Ahora solo me obsesiona conseguir un minuto más, una hora más, un día más, una
vida más para vivirla juntas. Me siento henchida de amor, de luz, ilusión y
esperanza. Me tiembla el alma y me
desborda el orgullo cuando veo el increíble resultado de una canción de Bob
Dylan y Los Secretos. El gran hit de nuestra vida. Si todas las canciones de amor hablan de ti, debe ser porque la música eres tú.
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