Keep the faith: la historia de un smart y una canción de los '90

Llevo varios días madurando el contenido de mi próximo post, y había 2 elementos que quería enlazar y no sabía muy bien cómo narrarlo. Por un lado, una canción de mi adolescencia de Bon Jovi; y por otro, un coche Smart. Para mí el nexo de unión entre ambos estaba claro, pero contarlo en pocas palabras y que tuviera sentido, era un reto.


Resulta que muy a mi desdicha, es sumamente complicado aparcar por la zona en la que trabajo. Como te despistes un poco de la hora punta, es una misión casi imposible, y lo típico que ocurre cuando encima vas justo de tiempo, que todos aparcan antes que tú, y que cuando ya consigues dejar el coche tirado en cualquier esquina, el paseo hacía la oficina suma 10-15 minutos a la tardanza. Expuesto ya el caso, que soy consciente es un mal muy extendido, aparece un Smart en la ecuación. Describo la escena para que me entendáis:
Yo llegando al curro en mi coche. Voy un poco justa de tiempo, como suele ocurrir porque tengo que cruzar Madrid de punta a punta. Cruzo la rotonda desde la que ya visualizo el edificio dónde está mi oficina, esperanzada de que en esta ocasión tenga suerte y pueda aparcar cerca. Y justo giro y todo apunta a que hay un hueco libre en la calle. Sí, parece que sí. Entre esos 2 coches hay un hueco. Subidón de adrenalina. Sin duda es una gran noticia poder aparcar al primer intento y encima cerca de la oficina. Una sonrisa instintiva retrata mi satisfacción. Y me aproximo al hueco, y en un instante mi ilusión se desvanece. Hay un Smart aparcado. "Ohhhhh… vaya! Cáspita" (como decía el tierno Pedro colega de Heidi).

Hasta aquí, podríamos decir que es una anécdota que no tiene ni el rango de tal, pero el quid de la cuestión acontece al día siguiente. De nuevo cruzo la rotonda, giro para tomar la recta que me lleva a la puerta de la oficina, y de nuevo veo un hueco maravilloso para aparcar, que parece un regalo del cielo. Me aproximo feliz…y “mierda…el Smart sigue ahí”.

Tercer día. Absorta en mis pensamientos, veo de nuevo el ansiado hueco para aparcar cuando giro la calle, y… “joder, otra vez el puñetero Smart…

Cuarto día. Parece que me ha debido poseer algún tipo de amnesia puntual o el “empanamiento” es supino, porque vuelvo a caer en la trampa del Smart: “ME CAGO EN EL SMART DE LOS COJ...

Y esto me ha venido pasando durante varios días, de manera totalmente  irracional. La cuestión es que el “puñetero Smart” me ha hecho reflexionar y he pensado en la fe.

Bon Jovi lanzaba en 1992 su quinto álbum bajo el nombre “Keep the faith”, cuyo primer single era precisamente la canción del mismo título. La letra decía  en su estribillo “Right now we got to Keep the faith”, justo ahora debemos mantener la fe. Y sí, 20 años después, la letra sigue estando tan vigente como entonces.

El concepto “fe”, alejado de cualquier connotación religiosa, y referido plenamente a la capacidad de creer de las personas, es algo que debo reconocer, me tiene cautivada desde que el Smart me hizo reflexionar sobre ello.  Porque la fe es mucho más que esperanza. La esperanza es la confianza de que algo ocurra, la fe es creer plenamente en algo de manera no racional, sin ni siquiera basarte en tu experiencia. Por tanto, la fe es mucho más, porque es totalmente ciega, y lo mejor, es que nos viene a todos equipada de serie porque forma parte de nuestros instintos.

Después de explayarme en todas las ideas y sentimientos que me despierta el meditar acerca de la fe, he decidido que quiero aferrarme a ella  porque me parece un concepto muy grande y poderoso, mucho más que la esperanza, que además suena a inminente derrota. Y creo que es la palanca que puede impulsar cualquier cambio en nuestras vidas. Os animo a recordar todos esos momentos de fe que vivís en vuestras vidas, y que normalmente son involuntarios, simplemente están ahí y nos mueven. Espero que la fe nos despierte y nos recuerde que algún día, el hueco del Smart estará libre.

Comentarios

  1. Si no hay un smart habrá un GTI.. Jeje! Estoy de acuerdo en que la fé es algo mas poderoso y que la esperanza es algo de loser. Aunque la esperanza yo la uso cuando pienso en que algo dificilmente ocurrirá.
    Esa fé puede puede ser una barrita de fibra para ayudar al transito emocional. No?

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    1. En línea con lo que dices, pienso que hay 2 expresiones que explican muy bien la diferencia entre los dos conceptos: "Fe ciega" y "La esperanza es lo último que se pierde". La esperanza nace de la necesidad de no resignarnos a perder. La fe es creer sin saber por qué, es un misterio, pero el caso es que la "fe mueve montañas". Un digestivo perfecto para mejorar el tránsito emocional, cierto, tomo nota. Gracias!

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